El MSV Duisburg se ha mostrado «autocrítico» tras la derrota en Hoffenheim. Contra el Aquisgrán se espera que muchas cosas mejoren, aunque en cuanto a la plantilla hay nuevas malas noticias.
Así de rápido cambia todo en el fútbol. Así de rápido cambia todo en la 3.ª Liga. El MSV Duisburg, recién ascendido, celebró seis victorias consecutivas al inicio de la temporada.
Finalmente, el 1-3 ante el TSV 1860 Múnich rompió la racha de diez partidos consecutivos sin conocer la derrota. Y aunque los de Meiderich solo han perdido dos encuentros tras 15 jornadas, ahora se empieza a mirar poco a poco en otra dirección.
Y es que también hay que reconocer que solo se ha ganado uno de los últimos siete partidos: el último encuentro en casa contra el Waldhof Mannheim (2-1). Y en la derrota por 1-4 de la pasada jornada ante el equipo sub-23 del TSG Hoffenheim, los de Duisburgo ofrecieron su peor actuación de la temporada hasta la fecha. Tras el partido, el entrenador Dietmar Hirsch comentó que su equipo había confundido este deporte con el «baloncesto sin contacto».
Antes del partido en casa del sábado (14:00 h) contra el Alemannia Aachen, Hirsch ofreció primero información actualizada sobre la situación de la plantilla. Hubo una buena y una mala noticia: Joshua Bitter está en forma, tras haber tenido que ser sustituido poco antes del final del partido contra el Hoffenheim. Por el contrario, Florian Krüger estará de baja: el delantero ha contraído una amigdalitis.
En vista del elevado número de bajas, Hirsch explicó: «Hay cosas que se pueden explicar. No nos quejamos, pero hay que tener en cuenta que, una vez más, nos falta un jugador ofensivo de gran calidad. Últimamente siempre hemos podido dar un paso más, y eso sigue siendo posible ahora, pero perdemos ritmo en ataque, algo que no podemos compensar cuando el rival se cansa. Aun así, seguimos teniendo calidad en la plantilla, aunque no todo se pueda sustituir al 100 por ciento».
Por eso, los de Duisburgo se mantienen seguros de sí mismos; según Hirsch, se ha «abordado con mucha autocrítica» el 1-4 en Hoffenheim. «Las derrotas forman parte del deporte. Ya lo hemos superado todo, ahora vamos a por todas hacia Aquisgrán», subraya Hirsch.
Se enfrentan a un rival que, hasta ahora, ha sumado más puntos fuera de casa que en su propio Tivoli (siete partidos, cuatro victorias, un empate y dos derrotas). Hirsch sabe lo que le espera a su equipo. «Llama la atención que el Aquisgrán sume más puntos fuera de casa que en casa. Es un equipo que cambia de fase muy rápido y que es muy bueno en la contrapresión. Hay que estar mentalmente rápido y plantarle cara».