El MSV Duisburg afronta el próximo partido destacado de la 3.ª Liga. Contra el TSV 1860 Múnich debe haber una reacción tras el 1-5 de Rostock. Esto es lo que dice el entrenador antes del partido.
El MSV Duisburg ha tenido un pésimo comienzo en las semanas de partidos clave de la 3.ª Liga con el 1-5 ante el Hansa Rostock. Si bien el juego ofensivo fue bastante aceptable, la defensa volvió a mostrar grandes debilidades, y no es la primera vez que ocurre en la segunda vuelta. Ya en la derrota por 1-6 ante el SV Wehen Wiesbaden, el MSV se mostró todo menos preparado para el ascenso.
Es de suponer que el entrenador Dietmar Hirsch habrá tenido palabras claras al respecto durante la semana. Un aspecto positivo para el MSV: ahora vuelve a haber un partido en casa. El domingo (16:30 h) se presenta la oportunidad de dar la respuesta necesaria contra el TSV 1860 Múnich, antes de que comience el parón por los partidos internacionales. Se quiere entrar en esta fase con una victoria; las condiciones no son malas, ya que, al fin y al cabo, el Duisburgo sigue invicto en su estadio.
Sin embargo, Hirsch deberá prescindir de jugadores importantes. Además de los delanteros lesionados Dennis Borkowski y Maximilian Dittgen, también faltará Patrick Sussek, sancionado. Especialmente lamentable: Sussek ya suma esta temporada la nada desdeñable cifra de 15 puntos.
A los chicos les afecta mucho jugar ante su propia grada. Los jugadores se entusiasman con este ambiente
Dietmar Hirsch
Incluso con la plantilla al completo habría sido una tarea exigente, ya que los «Leones» se encuentran actualmente en buena forma. El 1860 lleva seis partidos invicto y, de los últimos once encuentros, solo ha salido derrotado en dos ocasiones. Hirsch se muestra, por tanto, cauteloso: «El Múnich se muestra muy sólido y está haciendo una buena segunda vuelta. Encaja pocos goles y es fuerte a balón parado. Le gusta ceder la posesión al rival y cambia muy rápido al tener el balón».
No obstante, Hirsch espera que su equipo vuelva a reaccionar, sobre todo porque destaca que ha recibido comentarios sobre lo mucho que los jugadores disfrutan de los partidos en su estadio: «A los chicos les motiva mucho jugar ante su propia grada. Los jugadores se entusiasman con este ambiente. Pero también hay que decir que últimamente hemos concedido muchos goles en casa».
Por ejemplo, contra el 1. FC Saarbrücken, cuando el marcador acabó 4-2. Hirsch deja claro cuál es el problema general: «En Rostock no tuvimos el balón hasta el 0-1; con demasiada frecuencia no entramos bien en los duelos. Tenemos que volver a ser tan molestos como en la Liga Regional, donde a los equipos les apetecía poco jugar contra nosotros. Jugamos bien con el balón, pero también tenemos que volver a tener ganas de defender».