La filial del Schalke en Braunschweig ha dado un disgusto a los «Königsblauen» al final de la temporada. Esto es lo que opinan Heiner Backhaus y Mehmet-Can Aydin.
Cuando el FC Schalke se enfrenta al Eintracht Braunschweig, se produce también un reencuentro entre muchos viejos conocidos, ya que numerosos jugadores del S04 se han trasladado a Braunschweig en los últimos años.
Por eso no sorprende que fueran precisamente dos exjugadores del Schalke quienes infligieran una derrota a los azulones al final del año.
Sidi Sané marcó el 2-0, tras haber sido Mehmet-Can Aydin quien había adelantado a su equipo frente al Schalke. Tras el partido, explicó por qué no se le veía disfrutar: «El gol fue muy bonito para mí. Pero, por desgracia, no puedo celebrar un gol contra el Schalke. Celebré brevemente, luego me contuve y levanté las manos. Así es como debe ser».
Por respeto a su antiguo club, en el que jugó durante muchos años, se alegró en su interior. Ya era la tercera victoria en los últimos cuatro partidos. El balance de Aydin antes del parón invernal: «Sabemos lo difícil que era antes. Disfrutamos de la situación actual e intentamos llevarla al año que viene».
El entrenador del Braunschweig, Heiner Backhaus, también se enfrentó a su antiguo amor y destacó que el Schalke era para él una «marca de la infancia». No obstante, se llevó con gusto los tres puntos y, con voz ronca, elogió a su equipo en «Sky»: «Me alegro por mi plantilla, que este año ya ha pasado por momentos muy difíciles. Tenemos un equipo muy joven. La forma en que hemos defendido es fantástica. Eso es algo que los chicos se llevan consigo. En definitiva, la victoria fue totalmente merecida».
En este punto todos estaban de acuerdo, incluso los del Schalke. Cuando se le preguntó por su celebración tras el 2-0, el entrenador solo quiso comentar que se reconocía a sí mismo «la necesidad de hacer más deporte».
Pero, sin duda, solo después de las breves vacaciones que ahora le esperan. Backhaus: «Me voy con mi familia cuatro días a Leipzig y luego a Dubái. Normalmente voy al Harz, ya veremos qué me espera».